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Cómo lidiar con malos jefes

      
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Lidiar con compañeros de trabajo conflictivos ya es una situación difícil de llevar, pero tener que trabajar con un mal jefe es uno de los motivos más fuertes por los que las personas se plantean renunciar a su trabajo. ¿Crees que tienes un mal jefe? Aprende a identificarlo para poder actuar en consecuencia.

 

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Quizás tu jefe no sepa que es “malo” o esté desbordado de trabajo y no pueda darle al equipo la retroalimentación necesaria para crecer como profesionales; o tal vez sea parte de una “old school” de trabajo donde el excesivo control sobre los empleados era lo que se suponía hacia funcionar bien una empresa. Como sea, si tienes un mal jefe (o sospechas que lo tienes) lo mejor que puedes hacer es aprender a lidiar con él.

 

A continuación te contamos cómo puedes relacionarte de mejor forma con un mal jefe, a fin de que no perjudique tu trabajo.

 

1 – Identifica qué tipo de mal jefe tienes

Tu jefe puede ser controlador en extremo, incompetente, egoísta, falto de visión y proyección, acosador, puede no reconocer nunca tus logros o cargarte de trabajo al extremo como si solo vivieras para cumplir sus órdenes. Si tienes un jefe con alguna de estas características, él no te está respetando ni como trabajador ni como persona.

 


2 - Ponle un alto a tu jefe

La compañía para la que trabajas no te está haciendo un favor, sino que las relaciones laborales son un intercambio donde deben estar conformes las dos partes. De esta manera, destierra la idea de que un jefe es una persona incuestionable e intenta un diálogo en buenos términos con él. De manera profesional déjale en claro qué actitudes te incomodan y no quieres seguir tolerando. Claro está, no cuestiones su excesivo control si tú no puedes ser un empleado al que se le da autonomía; pero si estás seguro de que no tiene nada que reprocharte, dialoga con él para que cambie su actitud.

 


3 – No te lo tomes como algo personal

Es importante que no te tomes las características negativas de tu jefe como algo personal. Muchas situaciones pueden estar influyendo para que él esté actuando como un mal líder; como quizás una excesiva responsabilidad de tareas y gestión de equipos que lo tiene desbordado. Si el problema no está en ti, entonces no lo cargues como propio. Tienes que abandonar la idea de “mi jefe es malo conmigo” para poder apreciar la situación de forma más objetiva.

 


4 – No lo desacredites públicamente

Tal vez te veas tentado a hablar mal de tu jefe con el resto de tus compañeros, pero piensa que esto no sumará nada a la situación y sin embargo es muy probable que la empeore. Prueba en cambio destacar sus puntos a favor. Esto lo motivará, lo hará crecer y lo estarás ayudando a potenciar sus fortalezas como líder.

 


5 – Busca puntos en común con tu jefe

Convengamos en que la actitud del jefe hacia ti no sea la mejor en este momento, ¿pero te has planteado que tal tu actitud hacia él? Si cada vez que intentaba explicarte algo o hacerte alguna observación sobre tu trabajo tú te has puesto a la defensiva y has construido barreras, no es raro que él se haya vuelto más tosco. Hazle ver que trabajan por el mismo objetivo, y busca los puntos en común que te ayudarán a conectar con el jefe. No hablamos de que se conviertan en mejores amigos, pero por lo menos que puedan construir una relación laboral sólida.



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