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La importancia del juego en todas las etapas de la vida

      
Fuente: Shutterstock

Muchas personas todavía tienen el antiguo “chip” de que jugar es casi una pérdida de tiempo, por lo que lo dejamos de hacer cuando salimos de la infancia. Esto es un error en primer lugar porque la diversión y la risa son necesarias en todas las edades, y el juego es una de las maneras más sanas de divertirse.


Escuchar hablar sobre la importancia del juego en la niñez es más común que hacerlo sobre ésta actividad en la edad adulta, aunque últimamente este paradigma se está modificando y hasta existen carreras universitarias relacionadas a la recreación en el tiempo libre. Se sabe que en los primero años el juego ayuda a desarrollar ciertas habilidades fundamentales del ser humano, como por ejemplo las sociales, cognitivas y motoras; incentivando al niño a la exploración entre el “mundo real” y el mundo de la fantasía lo que le permite comprender mejor su entorno.


Pero cuando llegamos a adultos muchas veces sentimos vergüenza de jugar. Esto se puede dar, entre otras cosas, porque como mencionamos más arriba todavía tenemos la idea de que el juego es para niños y es una pérdida de tiempo. Esta es una idea errónea que debemos desterrar para aprovechar los beneficios que implica jugar, algunos de los cuales detallamos a continuación.


Beneficios de jugar en todas las etapas de la vida


1 – El juego casi siempre es una actividad social que te permitirá relacionarte con otros

2 – Mediante el juego siempre podemos desarrollar y entrenar diferentes habilidades; como por ejemplo la concentración (más presente en juegos de mesa), el conocimiento general (juegos de preguntas y respuestas) o la creatividad e imaginación (por ejemplo en juegos que implique que alguien debe adivinar algo a través de la mímica del partenaire), entre otras tantas.


3 – El juego nos obliga a respetar a los demás y tener en cuenta las reglas de las relaciones humanas, fortaleciendo la cooperación y la confianza.


4 – El juego relaja y divierte, por lo que ahuyenta el estrés, la depresión, la ansiedad y todo tipo de emociones negativas.


5 – Cuando el juego implica movimiento, estamos poniendo a trabajar todo el esqueleto, liberando endorfinas, producidas por la hormona de la felicidad.


6 – Además de las habilidades cognitivas que se potencian con el juego, también se fortalecen otras como la percepción y reconocimiento del espacio; destrezas que se deben entrenar en cada etapa y no solo en la niñez.


Estos son algunos de los aspectos por los que jugar es bueno en todas las etapas de la vida, pero sin duda existen varios más. Y tú, ¿sigues jugando? ¿de qué manera sientes que esto te beneficia en tu vida adulta? ¡Cuéntanos tu experiencia!



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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Redactora fanática de la comunicación, la música, la radio y desde un tiempo a esta parte, también de las series

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