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Cómo tomar buenas decisiones

           Autor: Camila Siqueira
Fuente: Shutterstock

Las decisiones que tomamos tienen gran impacto en nuestra vida; y a pesar de que tomar buenas decisiones no te garantiza que todo irá bien, sí le dejará menos margen a los errores. Todo el tiempo debemos decidir, desde las cosas más insignificantes hasta las que te cambian la vida, e incluso el no decidir es una decisión (por ejemplo, el no votar por ningún candidato en unas elecciones es también una forma de decidir y manifestarse). Si bien no existe un manual absoluto que te dé la certeza de que las decisiones que tomes te llevarán a un camino perfecto, sí existen algunos pasos para diferenciar las buenas decisiones de las malas.


6 pasos para tomar buenas decisiones



1 – Tomate tu tiempo para pensarlo

Las decisiones importantes no deben ser tomadas “a lo loco” ni bajo presión. Tómate el tiempo que necesitas para meditar la decisión y ten en cuenta que actuar bajo el dominio de fuertes emociones puede complicar el panorama en el futuro; pero no extiendas demasiado ese tiempo de análisis porque los panoramas cambian y si tu decisión implica darle una respuesta a alguien debes valorar también el tiempo del otro.


2 – Imagina las consecuencias de tu decisión

Toda decisión tendrá su consecuencia, por lo que otro de los pasos para tomar buenas decisiones implica que trates de visualizar lo que resultará de la decisión que tomes y ver qué camino se acerca más a lo que quieres lograr y a cómo deseas sentirte.


3 – Compara las opciones y sus consecuencias

Tomar una decisión casi siempre implica dejar “el otro camino” de lado; es decir, optar por algo es relegar lo otro. Analiza las posibilidades de cada decisión o camino a tomar, compara y contrasta las ventajas y desventajas de cada una y decide en concordancia con lo que consideres que será mejor para ti, olvidando el miedo y los prejuicios externos así como las fantasías o ilusiones desmedidas. Sé realista y utiliza tu sentido común para tomar buenas decisiones en tu vida.


4 – No tomes la decisión cuando estés agotado

Además de tomarte tu tiempo para tomar una decisión a conciencia, sin apuros ni presiones, también debes estar mentalmente claro para decidir lo mejor. Si te sientes abrumado o confundido espera a descansar y despejarte para tomar una decisión definitiva. Esto reducirá las posibilidades de arrepentirte luego de la opción por la que hayas optado.


5 – Analiza las situaciones similares del pasado

¿En el pasado te enfrentaste a una situación similar que requería también una toma de decisión? ¿Priorizaste en esa ocasión la razón o la emoción? ¿Qué consecuencias trajo esto en tu vida? ¿Fue lo mejor? Aunque cada situación es un mundo distinto, tu experiencia previa también puede ayudarte a decidir y a no caer en los mismos errores, mejorando tu habilidad para tomar buenas decisiones.


6 – Confía en tu intuición

Aunque te hayas decidido a tomar una decisión racional, pensada y meditada, tu propia intuición es un elemento que no debes desatender. Combinado con todo lo mencionado anteriormente (análisis de posibles escenarios, prioridades por las que optarás y qué dejarás de lado y las posibles consecuencias de todo esto), tu “olfato” te ayudará a decidir lo que sea lo mejor para ti.



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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Comunicadora en formación constante

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